Alicia tiene ocho años y una amiga que se llama Clecla, que es rubia y castaña a la vez. Ambas viven juntas con sus respectivos padres (Julio Medem y Paco Manuel, respectivamente) y se ayudan en todo. Se quieren mucho y se dan besos muy buenos.
Clecla es la protagonista junto con la propia Alicia Medem, hija del director y que, además, dará nombre a la productoraAlicia produce. Así, el director ofrece una pequeña pieza de tres minutos y medio donde su propia hija nos cuenta las curiosidades más íntimas de su mejor amiga. Un cortometraje insólito y verdaderamente humano que, de la mano con el humor, lleva a la reflexión gracias a la lección de una niña de ocho años con Síndrome de Down.
Sin embargo, no es el único trabajo que el director nos regala de algo tan cercano a él como sus hijas. En las ramas de Ana (2007), Medem nos enseña a su otra hija, así como su particular e increíble mente infantil. Son muchos los cortometrajes que el director ha dejado para su carrera, convirtiéndose, como en la mayoría de los casos, en sus primeros trabajos como productor. El ciego (1974), Si yo fuera poeta (1981), Martin (1988) o ¡Hay motivo! (2004).
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